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Nuestra Historia

El 15 de mayo de 1956 la Madre General de la congregación Sor María Ginebra Varallo, con Sor Graciela de Amicis y Sor Antonieta Spadavechia realiza el primer viaje exploratorio a Bogotá (Colombia), país del cual tenía buenas referencias en cuanto a su religiosidad y espíritu de acogida, donde se entrevistaron con el señor Nuncio a quien le expusieron el deseo de iniciar una obra en esta nación. Mientras realizaban esta diligencia, visitaron algunos templos de la ciudad y detrás de las estatuas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María dejaron medallitas de Madre Eugenia, fundadora de la congregación, para que ella con su intercesión allanara el camino de esta nueva fundación.

Luego de tres días de permanencia regresaron a Venezuela donde ya venían trabajando estas intrépidas hermanas Italianas.

Como las obras de Dios exigen constancia y valentía, regresaron nuevamente Sor Graciela y Sor Antonieta en junio de 1957 y se dirigieron a la ciudad de Manizales donde se hospedaron en la clínica de la presentación. Al siguiente día de su llegada tuvieron la primera entrevista con el Señor Arzobispo Monseñor Luis Concha Córdoba, de quien recibieron la autorización para fundar en toda Colombia. Acordaron con él iniciar la obra de residencias para universitarias ya que en esta ciudad no se tenía esta clase de obras.

El 10 de diciembre de 1957 llegó Sor Zaveria Della Penna y más tarde Sor Leontina Bove, procedente de Bolivia como superiora de la nueva casa, quien llegó acompañada de Sor Chiarina que estuvo poco tiempo, se hospedaron en la casa de las Hijas de San Pablo, quienes las acogieron con verdadero amor fraterno y las alojaron hasta que alquilaron una casa ubicada en la calle 50 con cra 25 donde hoy funciona confamiliares. El 16 de diciembre del mismo año se entrevistaron con Monseñor Augusto Trujillo Arango, quien las recibió muy amablemente y les prometió todo su apoyo, el cual nunca le ha faltado a la comunidad durante todos estos años, aún siendo trasladado a la diócesis de Jericó y Tunja. El 12 de enero de 1958, es la fecha propiamente de la fundación en Colombia y Manizales tiene el privilegio de ser la noble cuna de esta magna obra dedicada según el Carisma de Eugenia Ravasco, a “Hacer el Bien por Amor al Sagrado Corazón de Jesús especialmente a la querida juventud”, como solía llamarla la Madre Fundadora.

Todo comienzo es difícil y aún más cuando se ignora la idiosincrasia y no se domina el idioma, afortunadamente llegaron dos ángeles enviados por Dios, que las apoyaron en todas las dificultades que debieron afrontar y con su ayuda económica y de relación social dieron a la obra el impulso adecuado para realizar el sueño que las hermanas tenían proyectado. De estos ángeles uno voló al cielo más rápido de lo esperado: Solita Ramírez, desde el cielo continúa protegiendo a la comunidad. El otro ángel es la señorita Inés Restrepo Mejía, quien se dedicó de tiempo completo a ayudar en esta obra en compañía de su hermano el Dr. Jaime Restrepo, que al lado de su esposa Teresita Jaramillo de Restrepo han sido bienhechores incansables de esta obra. En esta casa llegaron las primeras residentes, al mismo tiempo que las numerosas vocaciones que comenzaron su período de formación, quedando estrecha la antigua y deteriorada casa en que vivían, por lo cual con un grande esfuerzo y colaboración económica de las demás casas de la Congregación en otros países se construyó el edificio que actualmente es la sede del Instituto Ravasco, donde hoy funcionan: Casa de formación, pensionado para tercera edad y Colegio.

El 14 de agosto de 1959 llega Sor Dominga Fontana como Maestra de Novicias, religiosa entusiasta quien más tarde animada por la Madre General inició el preescolar para los niños más pobres de la ciudad en el año 1960 y con la colaboración de Sor Mila Negri (Italiana), Sor Juana Betancur y Sor Anunciación Santos (Colombianas), fundó el colegio de Bachillerato en el año 1968 cada año un grado hasta llegar a cuarto de Bachillerato, en forma gratuita y con alumnas en su mayoría internas.

La comunidad se extendió en Colombia gracias a las vocaciones que no cesaron de tocar las puertas del instituto para responder al llamado que Dios hizo a cada religiosa que hoy trabaja en las distintas casas donde Ravasco continúa haciendo el bien por amor al corazón de Jesús.

Hoy trabajamos en los siguientes lugares de Colombia: Manizales (Belén, La Enea), Bogotá, Medellín, San Blas, Jardín, Líbano, Ibagué, Marquetalia. Esta obra se extenderá a otros sitios en la medida en que sigan llegando jóvenes generosas que sepan escuchar la llamada del Señor para seguirlo donándose al servicio de la juventud y por amor al Sagrado Corazón de Jesús.